domingo, 21 de junio de 2009

Río Bravo


Tiempo para hablar de un clásico del Western, a la vez obra maestra de su director Howard Hawks.

La trama nos lleva a un pueblo del Oeste,donde un Sheriff (John Wayne), ayudado de otros tres ayudantes (Dean Martin, Ricky Nelson y el magnífico Walter Brennan), tiene que mantener en prisión a un importante criminal de una banda que tiene aterrorizados a los habitantes de la zona, hasta que llegue la hora de ser juzgado.

La película tiene una larga duración, pero no le sobra ni un solo minuto. Los dialogos son geniales, y la tensión de mantener al criminal en prisión esta magistralmente realizada.

Los actores, están todos que se salen. John Wayne, esta imponente como sheriff, y Dean Martin, hizo el papel de su vida, alejado de los estereotipos que le rodeaban de galán roba mujeres, aquí hace de un borracho fracasado en la vida que ahoga sus penas con el alcohol, y al que su amigo John Wayne lo saca de la inmundicia dándole una oportunidad como ayudante. Ricky Nelson no esta mal en su papel de jovencito, y además nos regala un par de canciones magníficas, una de ellas junto a Dean Martin. Y Walter Brennan, el viejecillo cascarrabias, esta que se sale, le da el toque de humor a la película. También esta muy bien Angie Dickinson, que por aquel entonces estaba que quitaba el hipo, cosa que destila en toda la película, incluso se permite el hacer doblegar la hombría a John Wayne, caído por completo en sus brazos.

Inolvidables muchos de los momentos, como los paseos de ronda nocturna por unos y otros vigilando las inmediaciones, que nos regalan grandes diálogos y escenas entre los protagonistas. Así como los momentos de tensión que viven asediados en la comisaria, homenajeados mil veces en múltiples películas (aunque la que se lleva la palma es la de John Carpenter en Asalto al distrito 13).
Mítica la escena principal, en la que se detiene al criminal, todo antecedido de un silencio sepulcral, hasta que Wayne pronuncia las primeras palabras: "Joe, queda usted arrestado".
Pocos escenarios (el saloon, la comisaria, la calle principal del pueblo), pero que mantienen las peripecias de estos protagonistas en muchas facetas, como tocar la guitarra, ir a por bebida y comida, hacer la ronda.

Para mi la mejor película del oeste. Una mezcla de acción, romanticismo, drama, comedia, todo muy bien conjuntado por su magnífico director que tantas buenas películas nos dejo.

Si aún no la habéis visto, no tiene perdón, y si hace mucho que no la veis, es un buen momento para recordarla, ya que con el panorama televisivo actual, es muy difícil que una película de este tipo tenga cabida.
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