
Como continuación a las películas de submarinos, y como recomendación en post anterior, por parte de el Hombre Perplejo, me anime a revisar este clásico del cine de aventuras, hace muuuchos años que no la veía, y me alegro de haberla vuelto a ver en la edad adulta.
Dirigida por Richard Fleischer (al cual le tengo que dedicar una entrada por su magnífica película Cuando el destino nos alcance), en el año 54, es una adaptación al cine de la novela de Julio Verne, con el mismo título.
Es una película de aventuras como las que ya no se hacen, entretenida y para todos los públicos, pero sin caer en la simpleza o la ñoñería (en esto se acerca a las películas de Pixar).
La trama, es de todos conocida (o por lo menos de los que conozcan algo de Julio Verne, ya que no se si ahora mismo en el colegio ni siquiera lo nombran), ambient
ada en los finales del siglo XIX, aparece en los mares un temible monstruo que va hundiendo barcos. Una expedición militar con dos científicos a bordo, sale en busca del monstruo, y tras naufragar, lo que se encuentran, es el submarino del Capitán Nemo, algo insólito en aquellos años.Los actores están correctos, y quizá a mi el que menos me gusto fue Kirk Douglas, un poco histriónico, y pasado de rosca en su actuación, aunque hay que reconocer que el papel de arponero, requería una actuación así. Peter Lorre, hace lo que puede con el personaje que interpreta, y el que mejor está es James Mason, encarnando a un perfecto Capitán Nemo, que nos hace comprender del todo sus actuaciones.

Los Fx, no están nada mal, y aunque a veces se note un poco que están en un gran tanque de agua, o que el submarino sea una maqueta en ciertas imagenes, para el año 54 están muy bien trabajadas, y seguro que en su año fueron todo un bombazo.
Por otro lado, los escenarios son magníficos y algunos resultan un poco oníricos, pero se trata de eso, de despertar la fantasía, y la magia de ese increíble viaje a bordo del Nautilus, capitaneado por Nemo.
Quizá se note un poco la mano de Disney, que fue la que produjo la película, y a lo mejor le dio cierta ternura, pero porque no, se agra
dece.Aventuras sin fin, y un montón de buenos recuerdos, hacen disfrutar a casi todas la edades (aunque seguro que a los más peques, al no ser tan actual quizá puedan no disfrutar tanto, pero os animo que descubráis estas pequeñas joyas a vuestros hijos).
Os recomiendo a redescrubir esta magnífica película.











