Pequeña pero matona. Cine independiente, que en forma de thriller nos lleva al clasiscismo del western, pasando eso sí por la comedia negra.
Dirigida por Jon Watts, al película en su concepto es bien sencilla. Dos niños que aparentemente están escapando de su casa y que seguramente viven en la típica parcela para autocaravana del oeste profundo de EEUU, se encuentran por casualidad abandonado en medio del desierto un coche de policía. Tras un momento de duda, deciden hacerse con el volante y probar la experiencia de conducir un coche de policía. La cosa se les va de las manos cuando empiezan a trastear con todo lo que el coche lleva dentro. El dueño del coche empezara una persecución para recuperar su coche, y no lo hará de una manera amable, pues parece que tiene algo que ocultar.
He leído alguna crítica y reseña que tildan la película de un corto demasiado alargado. Para mi no es así. Aunque la premisa es bien sencilla, y retocando bastante, es verdad que el argumento encaja con un corto, pero Watts es capaz de llenar minutos (y no vacíos) para hacernos dentro de esta especie de western moderno, el difícil paso de la candidez y la inocencia de la infancia, hasta la más dura realidad. Aquí lo importante es como evolucionan los niños en apenas 90 minutos, y lo hacen, hasta que son conscientes del verdadero peligro que corren, y todo a consecuencia de sus actos.
La película también podría enmarcarse dentro de las road movie, aunque en realidad, no tenga grandes persecuciones, pero sí que todo transcurre a bordo de automóviles, y recorriendo las interminables rectas asfaltadas de EEUU.
En el reparto hay que destacar el gran trabajo de los niños James Freedson-Jackson y Hays Wellford, pero además, tenemos a Kevin Bacon como el despiadado Sheriff y propietario del coche. Realiza un perfecto trabajo, y en cada escena se puede sentir la tensión que está viviendo.
Una buena fotografía que remarca los bellos paisajes desérticos de EEUU, y un buen climax. Todo ello para contarnos el paso a esa prepubertad que sufren los niños. No es una gran película, pero tiene un pase, muy recomendable, además de verse en un pestañeo, pues casi no llega ni a los 90 minutos.
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miércoles, 16 de diciembre de 2015
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Blackthorn. Sin destino
Estupendo western español (que no espagueti western), dirigido por Mateo Gil y con Sam Shepard y Eduardo Noriega como protagonistas del film.
Butch Cassidy Y Sundance Kid, oficialmente murieron en un tiroteo en Bolivia. Sin embargo, la película, nos sitúa en el supuesto (no se si oficial) de que Cassidy, logro sobrevivir en Bolivia por muchos años, hasta que decidió volver a su país, ya como un anciano. El drama de la película, sitúa en ese regreso de Butch, el tropiezo con un ingeniero español, que esta huyendo por haber robado al dueño de una mina 50000 dolares. Tras el desafortunado encuentro, por el que Cassidy pierde el caballo y por lo tanto todo su dinero, el español, le propone, que si le ayuda a huir, le dará la mitad del dinero.
Mateo Gil, da una buena muestra de conocimientos cinefilos en cuanto a Western se refiere, y bebe directamente de las mejores fuentes. Además lo hace de una manera brillante, dándonos una película pausada, como todo buen western crepuscular, con sus buenas dosis de acción, y de bellos paisajes recorridos montados a caballo. Y es que este desde luego, es uno de los aspectos que más ha quedado en mi retina tras ver la película: los paisajes que se muestran de Bolivia, son impresionantes, verlos acompañados de la silueta de un cowboy galopando sus llanuras, desiertos y bosques. Quizá llegue incluso a ser exagerado, pues Gil, se recrea mucho en estas escenas que pueden llegar a parecer multitud.
Las escenas de acción, están bien rodadas, y metidos en los momentos precisos de la película. Esto acompañado de la gran labor de Sam Shepard, encarnando al típico cowboy, duro pero con sentimientos. Noriega, no se queda atrás, y da buena replica a su compañero, aunque a veces tenga el listón muy alto. También hay que hablar de Stephen Rea, el cual, como casi siempre, esta perfecto en su papel.
La película, ademas, va dando pequeños flashbacks, sobre la vida que llevo Kid y Cassidy, ayudándonos a comprender la motivación del protagonista. Unos flashbacks, que dan a entender, la necesidad que tiene Butch de la amistad. Y es que, el guión de Miguel Barros, no se queda simplemente en lo anecdotico del género, sino que nos habla de muchos sentimientos, como amistad, humanidad, compañerismo, perdón, fidelidad,...
En definitiva, una película, que porque en los título iniciales, muestra de donde ha venido el dinero, y por quién ah sido realizada la película, que sino, podríamos decir que son los propios americanos (propietarios de este genero), los que han rodado la película. La recomiendo, no es la mejor de su genero, pero merece la pena.
Butch Cassidy Y Sundance Kid, oficialmente murieron en un tiroteo en Bolivia. Sin embargo, la película, nos sitúa en el supuesto (no se si oficial) de que Cassidy, logro sobrevivir en Bolivia por muchos años, hasta que decidió volver a su país, ya como un anciano. El drama de la película, sitúa en ese regreso de Butch, el tropiezo con un ingeniero español, que esta huyendo por haber robado al dueño de una mina 50000 dolares. Tras el desafortunado encuentro, por el que Cassidy pierde el caballo y por lo tanto todo su dinero, el español, le propone, que si le ayuda a huir, le dará la mitad del dinero.
Mateo Gil, da una buena muestra de conocimientos cinefilos en cuanto a Western se refiere, y bebe directamente de las mejores fuentes. Además lo hace de una manera brillante, dándonos una película pausada, como todo buen western crepuscular, con sus buenas dosis de acción, y de bellos paisajes recorridos montados a caballo. Y es que este desde luego, es uno de los aspectos que más ha quedado en mi retina tras ver la película: los paisajes que se muestran de Bolivia, son impresionantes, verlos acompañados de la silueta de un cowboy galopando sus llanuras, desiertos y bosques. Quizá llegue incluso a ser exagerado, pues Gil, se recrea mucho en estas escenas que pueden llegar a parecer multitud.
Las escenas de acción, están bien rodadas, y metidos en los momentos precisos de la película. Esto acompañado de la gran labor de Sam Shepard, encarnando al típico cowboy, duro pero con sentimientos. Noriega, no se queda atrás, y da buena replica a su compañero, aunque a veces tenga el listón muy alto. También hay que hablar de Stephen Rea, el cual, como casi siempre, esta perfecto en su papel.
La película, ademas, va dando pequeños flashbacks, sobre la vida que llevo Kid y Cassidy, ayudándonos a comprender la motivación del protagonista. Unos flashbacks, que dan a entender, la necesidad que tiene Butch de la amistad. Y es que, el guión de Miguel Barros, no se queda simplemente en lo anecdotico del género, sino que nos habla de muchos sentimientos, como amistad, humanidad, compañerismo, perdón, fidelidad,...
En definitiva, una película, que porque en los título iniciales, muestra de donde ha venido el dinero, y por quién ah sido realizada la película, que sino, podríamos decir que son los propios americanos (propietarios de este genero), los que han rodado la película. La recomiendo, no es la mejor de su genero, pero merece la pena.
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