domingo, 6 de abril de 2014

Cuando todo está perdido

Que a sus 79 primaveras, el señor Redford (Robert Redford), asuma el protagonismo total (ya cuando digo total, lo es en el sentido más absoluto de la palabra) de una película como de la que os estoy escribiendo, no hace nada más que reflejar lo que este señor ha sido toda su vida, un gran actor, y no solo por la calidad de su trabajo, sino por su enorme carisma, capaz de levantar una película en la que solo aparece él, y que apenas dicen dos frases a lo largo de más de 100 minutos.
Y no os equivoquéis, lejos de lo que puede parecer dicho así, alguien podría pensar que la película tiene que ser monótona y aburrida, ya que no hay diálogos (se podría decir casi que es muda), y tan solo con un personaje. Pues no, la película te mantiene en tensión a lo largo de todo el metraje, y nada sobra, ni nada falta, todo esta en su justa medida. Una película, donde vemos como Redford, lucha contra la naturaleza en su empeño no solo por hacerlo naufragar en medio del Océano Índico, sino que se esfuerza en matarlo por todos los medios. Menos mal que el personaje interpretado por Redford, es metódico, tenaz, ordenado y valiente, y pondrá todo su empeño por que esto último no pase.
La película esta dirigida por J.C. Chandor, en lo que es su segundo largometraje, completamente alejado del primero (Margin Call), y arriesgando mucho planteándonos una película como la que ha dirigido. Como hemos dicho, Redford, es la película, y aporta todo de si para dar un optimo resultado reflejando a un eterno superviviente (incomprensible no haya tenido nominación a los Oscars de este año), pero no solo es él el triunfo de la película. El ritmo, la dirección, el montaje, la banda sonora, el sonido, la fotografía, todo acompaña. No es la película perfecta (que puede parecer que sea lo que estoy diciendo), pero sí que todo cuadra perfectamente para no abandonar el sillón mientras pasan los minutos viendo como sufre Redford.
La fotografía es un puntazo, y aunque no recurra a muchos planos generales, es un lujazo las vistas que sabemos acompañan al protagonista en su aventura y que en alguna escena podemos ver. Pero también el ritmo, y un gran montaje, hacen que todo cuadre, y mantenga la tensión.
Mención aparte requiere la banda sonora y el sonido. Son un protagonista más en la peli. La música apenas se oye, tan solo en los momentos clave, pero el sonido del mar, el crugir del barco,... todo esto nos acompaña a lo largo de la película, y hacen que nos metamos de lleno en la pantalla. Algo muy parecido me paso este año, en Gravity, donde Cuaron, en esa ocasión, se valía de un perfecto 3D para meternos en la aventura del espacio.

En definitiva, una película a primeras vistas muy simple, pues nos cuenta las vivencias de un naufragio a lo largo de 8 días. Pero a la vez, ni más ni menos. Muy recomendable y una de las películas a reivindicar del año pasado.
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