La película es una adaptación del comic con el mismo título (que reconozco no he leído), donde Jonah Hex (Josh Brolin), pasa de ser un soldado, a un cazarecompensas. Hex, era un soldado en la guerra civil americana, y ante un ataque a un hospital, se revela contra su mando. En la revuelta el hijo del general al mando (John Malkovitch), cae muerto, y este se venga de Hex, matando a toda su familia ante sus ojos. Hex es marcado en la cara, y apaleado hasta casi estar muerto. Los indios lo salvan, y le dan un poder sobrenatural, hablar con los muertos. Su vida la va a dedicar a luchar contra las injusticias y a acabar con el asesino de su familia.
La película es muy caótica, y aunque esta llena de acción, es fácil perderse por los continuos flashbacks y sueños del protagonista. Además de todo esto, las secuencias de acción (que son lo mejor de la película), ocurren en su mayoría de noche, y esto en si , no sería un problema, si la fotografía hubiera estado mejor (por lo menos en mi televisor, me costaba distinguir a los actores entre tanta oscuridad).Los actores principales, parecen estar más por cobrar que por lo que la película significa (todos tenemos que comer), como es el caso de John Malkovitch, y Josh Brolin, que cumple su papel, sin grandes interpretaciones. También aparece en la cinta Megan Fox, que luce palmito por la película, y si no fuera por su papel determinante al final del film, pasaría desapercibida (por cierto, me pareció el papel menos creíble de todos). Aidan Quinn, hace de presidente, aunque su trabajo no tiene mucha relevancia.
Un guión flojo, y una dirección igual, hacen que esta adaptación seguramente no tenga secuelas, aunque si interesa, no me extrañaría un reboot de la misma.
Una película para pasar el rato y poco más, para cuando no hay nada, pero que nada mejor que ver. Yo la compararía a Ghost Rider, en su calidad.


