Que Mel Gibson se vuelve a poner a las órdenes en una película es una buena noticia, y que la película sea nominada al Oscar tanto por si misma, como por su dirección, ya da síntomas de que tenemos a un Mel completamente en forma, y que la industria quiere recuperarlo a toda costa.
Y es que Mel, exprime todo su talento, y nos brinda un biopic lleno de escenas bélicas, que si bien no es lo mejor de su carrera, se queda muy cerca. No cuenta la historia real de Desmond Doss, un joven pacifista y religioso que decide alistarse al ejército norteamericano en medio (o casi al final) de la segunda guerra mundial, no para llevar un arma, sino para ser una ayuda de su pelotón, convirtiéndose en un sanitario. Desde luego, no lo tendrá fácil, y declararse objetor de conciencia y no querer ni siquiera tocar un arma, aún lo complica más. Al final la historia le dió la razón, pues fue clave en la batalla que se narra en la película.
Gibson narra de una manera excepcional desde el principio hasta el final. En el principio, nos contextualiza, y nos define al personaje principal, y la última parte de la película, desata todas sus armas para mostrarnos la crueldad de la guerra y sus devastadoras consecuencias. Y lo hace como siempre, sin contarse un pelo, y mostrando primeros planos de heridas, desmembramientos, y todo lo que suele ocurrir en tan fatídicos episodios de nuestra historia.
Andrew Garfield, está correcto en su personaje, brilla y lo hace suyo. Merecida la nominación, pero ante sus compañeros de premios, no habría sido justo que ganara, pues creo que era superado por Casey (el oscarizado), o Gosling. El resto del reparto también está correcto, destacando la brillante interpretación de Hugo Weaving como padre atormentado por los horrores de la guerra pasada, y que lo hace pagar a su familia. También tenemos a Sam Worthington, Vince Vaughn y Teresa Palmer.
El personaje de Garfield empatiza enseguida con el espectador, y eso a pesar de ser un poco excesivamente romántico, pero hay que recordar que estamos asistiendo a otra época, y que las cosas en cuanto a declaraciones de amor y demás, eran muy diferentes a las de ahora.
En definitiva, un mensaje claro antibelicista (y eso a pesar de ser una película tremendamente bélica), no tanto religioso, pues bajo mi punto de vista, estamos hablando más de principios personales, que no de creencias místicas. Una estupenda película, y un merecido reconocimiento por parte de la industria y de la crítica. Muy recomendable.
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martes, 28 de febrero de 2017
jueves, 5 de septiembre de 2013
Memorias de un zombie adolescente
Antes de nada, aplaudir a los tituladores españoles, porque sacarse ese título desde el original Warm Bodies (Cuerpos Calientes), tiene su aquel.
Tras este breve apunte, esta es una película donde se le quiere dar de nuevo un punto de vista original al genero zombie, convirtiéndolo en parte en comedia, y en parte en drama romántico. Si por lo primero, acierta por completo, aunque no te partas de risa, por lo segundo fracasa rotundamente, y al aficionado al genero le deja bastante vacío.
Jonathan Levine, dirige esta película, donde R, es un zombie, que tiene pensamientos, y no sabe porque ha llegado hasta esa situación. En una de sus excursiones en busca de comida, tropieza con Julie, de la cual, tras comerse el cerebro de su novio, cae rendidamente enamorado, y quiere ponerla a salvo, y mantenerla a su lado. Toda esta situación, cambiara la perspectiva de los zombies, aunque a algunos no les siente demasiado bien.
El tramo inicial, es bastante bueno. Se nos presenta a si mismo R, y nos da una descripción de su hogar y de la zona en la que vive, con una buena dosis de humor. Humor, que le viene muy bien, para hacerte olvidar, el porque se ha llegado a esta situación apocalíptica, como se han convertido en zombies, porque cuando llegan a ser huesudos son tan rápidos, etc, etc,... Sin embargo, a mitad de metraje,la película gira por completo, y se convierte en una película romántica juvenil, donde los chistes son más bien escasos, y se tiñe todo de una seriedad un tanto impostada. Esta parte final, es la que más me rechina. Sin haber llegado a aburrirme del todo, hace que las preguntas que en un principio me planteaba, y que había pasado por alto por parecer la película una comedia y por lo tanto, perdonar ciertas concesiones, vuelvan con más ímpetu, y además me empiece a formular otras (como por ejemplo, ¿porqué demonios no escapa con el coche desde la primera vez? ¿Y es que el resto de los zombies no oyen el coche?).
El plantel actoral, no lo hace del todo mal. Tenemos al habitualmente soso Nicholas Hoult, reconvertido en galán juvenil zombie. Y precisamente por ser zombie, no le sienta tan mal el personaje (veremos en futuras entregas si hay). Teresa Palmer no lo hace nada mal. John Malkovich, como casi siempre últimamente esta muy desaprovechado. Y la gran baza es Rob Corddry, que es el contrapunto perfecto cómico.
Los maquillajes y los efectos especiales, no son nada del otro mundo. Y el diseño de los huesudos, no me ha gustado mucho, pues me parece increíble que les hayan quitado los ojos, y aún con todo puedan ver perfectamente.
En definitiva, puede parecer que la película no me ha gustado. No es así, me ha entretenido lo justo, sin ser nada del otro mundo. Pero me esperaba otra cosa. Es un claro ejemplo, donde no hay que fiarse de un trailer, pues parecía otra película distinta. O más bien la película anunciada en el trailer, se queda en la primera media hora. Ni la recomiendo, ni digo que la veáis.
Tras este breve apunte, esta es una película donde se le quiere dar de nuevo un punto de vista original al genero zombie, convirtiéndolo en parte en comedia, y en parte en drama romántico. Si por lo primero, acierta por completo, aunque no te partas de risa, por lo segundo fracasa rotundamente, y al aficionado al genero le deja bastante vacío.
Jonathan Levine, dirige esta película, donde R, es un zombie, que tiene pensamientos, y no sabe porque ha llegado hasta esa situación. En una de sus excursiones en busca de comida, tropieza con Julie, de la cual, tras comerse el cerebro de su novio, cae rendidamente enamorado, y quiere ponerla a salvo, y mantenerla a su lado. Toda esta situación, cambiara la perspectiva de los zombies, aunque a algunos no les siente demasiado bien.
El tramo inicial, es bastante bueno. Se nos presenta a si mismo R, y nos da una descripción de su hogar y de la zona en la que vive, con una buena dosis de humor. Humor, que le viene muy bien, para hacerte olvidar, el porque se ha llegado a esta situación apocalíptica, como se han convertido en zombies, porque cuando llegan a ser huesudos son tan rápidos, etc, etc,... Sin embargo, a mitad de metraje,la película gira por completo, y se convierte en una película romántica juvenil, donde los chistes son más bien escasos, y se tiñe todo de una seriedad un tanto impostada. Esta parte final, es la que más me rechina. Sin haber llegado a aburrirme del todo, hace que las preguntas que en un principio me planteaba, y que había pasado por alto por parecer la película una comedia y por lo tanto, perdonar ciertas concesiones, vuelvan con más ímpetu, y además me empiece a formular otras (como por ejemplo, ¿porqué demonios no escapa con el coche desde la primera vez? ¿Y es que el resto de los zombies no oyen el coche?).
El plantel actoral, no lo hace del todo mal. Tenemos al habitualmente soso Nicholas Hoult, reconvertido en galán juvenil zombie. Y precisamente por ser zombie, no le sienta tan mal el personaje (veremos en futuras entregas si hay). Teresa Palmer no lo hace nada mal. John Malkovich, como casi siempre últimamente esta muy desaprovechado. Y la gran baza es Rob Corddry, que es el contrapunto perfecto cómico.
Los maquillajes y los efectos especiales, no son nada del otro mundo. Y el diseño de los huesudos, no me ha gustado mucho, pues me parece increíble que les hayan quitado los ojos, y aún con todo puedan ver perfectamente.
En definitiva, puede parecer que la película no me ha gustado. No es así, me ha entretenido lo justo, sin ser nada del otro mundo. Pero me esperaba otra cosa. Es un claro ejemplo, donde no hay que fiarse de un trailer, pues parecía otra película distinta. O más bien la película anunciada en el trailer, se queda en la primera media hora. Ni la recomiendo, ni digo que la veáis.
miércoles, 29 de junio de 2011
Soy el número cuatro
Animado por el amigo Kin G. Haro, del blog De Fan a Fan, me dispuse a ver esta película, con la premisa de que no me iba a gustar, pues entendí lo que realmente me quería decir Kin.Quizá fue por esto que la película me sorprendió gratamente, y a pesar de que ha sido apaleada por público y crítica, me ha entretenido lo suficiente para hacerme pasar un buen rato.
La trama nos sitúa ante un joven, que en realidad es un alienígena, que tiene que ir cual nómada, abandonando todos los sitios en los que se establece, pues es perseguido por fuerzas malignas de su planeta, que pretenden acabar con los últimos supervivientes de su hogar. Es acompañado de un pseudo padre, que en realidad es un guardián que vela por su seguridad, y que le aconseja en todo lo que le atañe a su futura vida. Los problemas empiezan cuando se establecen en un pequeño pueblo, y en el instituto al que asiste para recibir clase, cae enamorado de una guapa adolescente, lo que hará muy difícil abandonar su último establecimiento a pesar de tener al enemigo muy cerca.
La película esta llena de clichés (chico con superpoderes, el instituto, la lucha por el amor,...), y en muchos sitios he leído comparaciones con la saga Crepúsculo, pero desde luego, hay una notable diferencia, Soy el número 4, es mucho más entretenida, tiene más acción, y no es tan pastelona como la saga de los vampiros.
De acuerdo que no es una película perfecta, empezando por lo previsible de su guión, su dirección tan cuadrada, y que los actores no puedan dar el 100%, pero sin duda me ha entretenido de lo lindo. Eso sí, después de haber acudido a ella, con todos los prejuicios del mundo, que sin duda ha ayudado a que me de cuenta de que no era para tanto.
En definitiva, no me extiendo más, pues la película tampoco lo merece, pues como ya he dicho varias veces, no esperéis una gran película, pero sí una manera de entretenerte, y más aún si cuentas con la edad idónea para verla (para mi sería entre los 14 y los 20). La recomiendo.
La trama nos sitúa ante un joven, que en realidad es un alienígena, que tiene que ir cual nómada, abandonando todos los sitios en los que se establece, pues es perseguido por fuerzas malignas de su planeta, que pretenden acabar con los últimos supervivientes de su hogar. Es acompañado de un pseudo padre, que en realidad es un guardián que vela por su seguridad, y que le aconseja en todo lo que le atañe a su futura vida. Los problemas empiezan cuando se establecen en un pequeño pueblo, y en el instituto al que asiste para recibir clase, cae enamorado de una guapa adolescente, lo que hará muy difícil abandonar su último establecimiento a pesar de tener al enemigo muy cerca.
La película esta llena de clichés (chico con superpoderes, el instituto, la lucha por el amor,...), y en muchos sitios he leído comparaciones con la saga Crepúsculo, pero desde luego, hay una notable diferencia, Soy el número 4, es mucho más entretenida, tiene más acción, y no es tan pastelona como la saga de los vampiros.
De acuerdo que no es una película perfecta, empezando por lo previsible de su guión, su dirección tan cuadrada, y que los actores no puedan dar el 100%, pero sin duda me ha entretenido de lo lindo. Eso sí, después de haber acudido a ella, con todos los prejuicios del mundo, que sin duda ha ayudado a que me de cuenta de que no era para tanto.
En definitiva, no me extiendo más, pues la película tampoco lo merece, pues como ya he dicho varias veces, no esperéis una gran película, pero sí una manera de entretenerte, y más aún si cuentas con la edad idónea para verla (para mi sería entre los 14 y los 20). La recomiendo.
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