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martes, 17 de diciembre de 2013

El Hobbit: La desolación de Smaug

Peter Jackson vuelve a reventar la taquilla navideña, con el estreno de esta segunda parte de la trilogía que se ha sacado de la manga, adaptando el libro de JRR Tolkien. Decir que es mejor que la primera (que lo es), no es suficiente para pasar por alto algún que otro error, donde el más evidente es que las películas, están estiradas cual chicle, pasando incluso por inventarse personajes, y escenas que nunca estuvieron en el libro.
En esta entrega, recuperamos enseguida a la compañía de los enanos en su aventura. Su meta es conseguir llegar al Reino de Erebor, y poder batir al dragón Smaug, que fue el que saco a los enanos de su hogar. A lo largo del camino, se cruzaran con mil aventuras, y con distintos personajes.

El ritmo de la película es superior al de la anterior entrega, y donde teníamos pasajes bastantes aburridos, aquí los tenemos algo más entretenidos, llegando hasta un gran cliffhanger final, que verdaderamente nos deja con ganas de más. Y como he dicho al principio, aunque la película resulta muy entretenida, sobretodo en su pasaje final, con esos últimos 40-30 minutos protagonizados por el poderoso dragón Smaug, no se puede pasar por alto todo lo que ha hecho Jackson para llenar la saca y tener tres estrenos de una saga, que con dos películas habría quedado más que finiquitada. Inventarse personajes, darle un giro a ciertos pasajes del libro, e inventarse otros, no ha redundado en un beneficio final, sino todo lo contrario, y en cierta manera llaga a alejarnos un poco de la maravillosa aventura de Bilbo Bolsón, que tan bien narro Tolkien en su obra.
Entre los actores, tenemos de nuevo a Martin Freman, perfecto para el papel, lo mismo que Ian McKellen (no puedo imaginarme un Gandalf que no fuera él). Richard Armitage, de nuevo esta muy bien en su papel, y en esta ocasión, recuperamos a Orlando Bloom, que vuelve con su Legolas de El señor de los Anillos. También tenemos a la televisiva Evangeline Lilly (en uno de esos papeles inventados, la elfa Tauriel), y por supuesto, el gran fichaje, es Benedict Cumbertbach, que con la captura de movimiento, y con su voz, son el Dragón Smaug, y el nigromante. Este último, es un punto a favor, pues da una buena lección de como apoderarse de una película, sin ni siquiera tener presencia física real en ella.

Otro punto que podemos abordar, son los efectos especiales. No están tan bien logrados en ciertas escenas. y se nota demasiado el CGI, tanto que alguna pelea de Legolas, me llego a recordar al peor Matrix. Por lo demás, están correctos, aunque creo que se ha abusado de ellos.

En definitiva, la película entretiene, y mucho más que la anterior, así que es completamente recomendable.

martes, 9 de julio de 2013

Star Trek: En la oscuridad

Mucha inquietud me despertaba este estreno, por si J.J. Abrams, habría podido llegar al nivel de entretenimiento que llegó con su anterior entrega de Star Trek. Y que alegría al ver el resultado, pues para mi parecer, no solo esta a su nivel, sino que incluso la supera por muchos detalles que os comentare a continuación.

El film se sitúa unos años después del final de la anterior. Kirk ya es capitán de la Enterprise, y tiene a todo su equipo al completo. En la Tierra, un ataque terrorista a uno de los archivos de la Federación, y el siguiente atentado a unos cuantos capitanes de naves de la Federación, hacen que Kirk, tenga que ir tras el autor de los crímenes. Este criminal es John Harrison, alguien prácticamente desconocido. La tripulación del Enterprise, se vera en medio de la refriega entre Harrison y ciertos miembros de la Federación, y todo en aras de conseguir salvar a la Tierra.
Lo primero que hay que decir, es el estupendo trabajo de guión y de dirección que tiene la película. No se trata simplemente de escenas con mucho ritmo y espectaculares, sino que además, te van contando una historia coherente, entretenida, que mantiene la atención, y que no se ve en un segundo plano tras las escenas de acción y pirotecnia. Todo un logro en los días que corren hoy, pues es lo que podemos entender como cine de entretenimiento con mayúsculas. Abrams empieza a perfilarse como el nuevo director de referencia en cuanto al cine de entretenimiento de calidad, como Spielberg en sus mejores tiempos hizo. Y ya va teniendo un curriculum que lo avala.
Pero no solo tenemos buen guión y mejor director, sino que también el trabajo de los actores, es de sobresaliente. Todos los personajes son interesantes, tienen su momento, no distraen sobre la acción principal, sino que además la enriquecen, sin duda merito de los guionistas y director, pero también de los propios actores por creerse su trabajo. Todos están bien, desde un estupendo Chris Pine como Kirk, hasta un recobrado Peter Weller. Zacahry Quinto cada vez esta más cómodo en su papel de Spock. Zoe Saldana, Karl Urban, Anton Yelchin y John Cho, están estupendos, y algunos muy divertidos. Para mi el mejor de la tripulación, es sin duda el carismático Simon Pegg, dotando a su Scotty de los momentos más divertidos de la película sin caer en el ridículo. Y mención a parte tiene el supervillano interpretado por Benedict Cumberbatch. Gran trabajo el de este actor en la película, que se come con patatas al anterior villano del Star Trek de Abrams, interpretado por Eric Bana, y que sin duda va a tener su reconocimiento, bien sea por los galardones (Oscars y demás), o por el público y la mente colectiva, pues a dado con el villano que más vamos a recordar de toda la saga Star Trek.
Además del guión, la dirección, y el trabajo de los actores, también tenemos grandes escenas de acción. Desde un inicio de sobresaliente al más puro estilo Bond, o Indiana Jones, hasta cualquiera en las que intervengan las naves, e incluso las luchas cuerpo a cuerpo. Estás últimas muy creíbles, bien dirigidas, y donde de nuevo el gran trabajo de Cumberbatch, es meritorio, pues no solo es postura de villano, sino que sabe repartir bien los golpes.

Tampoco so quiero destripar la película, pero os he dado argumentos suficientes para que la veais, y demostrar que es superior a la anterior. A mi se me hizo corta, así que os la recomiendo encarecidamente, además no hay que ser un fan de la saga para poder disfrutarla.

martes, 1 de mayo de 2012

Warhorse: Caballo de batalla

No es la mejor película de Spielberg, pero sin duda, es una gran película.

Llena de todo el cine que este director tan bien sabe hacer, nos llevara desde la amistad que surge entre un niño y un caballo, hasta las aventuras que este último corre en la I Guerra Mundial, en el frente francés. Y corre estas aventuras, porque es arrancado de los brazos de Albert (el niño), para ser convertido en un caballo de batalla, y van pasando de bando en bando, hasta que el destino (o las bombas), lo vuelvan a unir con su verdadero dueño.
Como podéis leer, la película tiene dos partes bien diferenciadas. Una primera, que es donde la amistad surge, y parece que casi no pasa nada (y digo casi, porque es evidente, que la maduración de los dos protagonistas, así como de la historia, se desarrolla), y una segunda, que sin despreciar la primera, es para mi la más interesante, llena de pequeñas historias, todas hilvanadas por Joey el caballo, que se proclama como el autentico protagonista de la historia. Historias que van desde el bando inglés, al alemán a los sufridores franceses. Todas las historias, son interesantes, y la más emotiva la del abuelo francés y su nieta, que se remata en el final de la película, y que no os puedo decir mucho, pero a mi me hizo saltar alguna lagrimilla (normal, Spielberg tiene esa facultad sobre mi, me emociona).

Entre los actores, tenemos a Emily Watson, y Peter Mullan, los dos muy correctos, y con breves pero decisivos papeles. Y a Benedict Cumberbatch, el televisivo Sherlock, al cual se le echan en falta algunos minutos más en pantalla, pues borda su breve papel. Y como pseudo protagonista a Jeremy Irvine, como Albert el niño y que también es correcto. Digo pseudo, pues en realidad, el protagonista absoluto el Joey el caballo, y todo lo que sucede a su alrededor. Solo Spielberg, podía conseguir que un caballo transmitiera tanto, como poder ver su sufrimiento y su amor al ver caído por el agotamiento a su compañero equino de fatigas en el bando alemán.
Y por supuesto, las localizaciones, la fotografía, la puesta en escena (esa bendita aspa de molino, que nos hace más liviano cierto pasaje de la película), la recreación del campo de batalla, una palabra: perfecto.

En definitiva, una película redonda, que aunque no sea la mejor de Spielberg, bien vale su visionado.

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